Por una parte contemplaremos aquí los vínculos profesionales y afectivos que han de establecerse entre todos los miembros que participan en la comunidad escolar. Obsérvese la implicación de todos ellos:
- Familia. Ha de participar activamente en las diversas propuestas educativas así como contribuir -en la medida de lo posible- a la educación de Juan, cuyo caso estamos analizando.
- Profesorado. Debe atender de igual medida a la diversidad habida en su aula. Por tanto, tomará las decisiones adecuadas para que la conducta y el rendimiento de Juan mejore.
- Dirección. Supervisará y será conocedor de la variedad de alumnado que existe en su centro. De forma particular controlará las decisiones que se tomen respecto al caso de Juan.
- Maestros especialistas. Asesorarán al tutor en el caso propuesto.
- Demás miembros de la comunidad escolar. Ayudarán -en la medida de lo posible- a facilitar la convivencia con su manera de abordar y de tratar a todos los alumnos/as en general, siendo especialmente sensibles ante situaciones particulares o excepcionales, como bien podemos observar en el caso de este menor que estamos abordando y analizando.
Por otra parte estimamos sustancial, como estructura de ayuda para la convivencia escolar, la relación interpersonal, que se orientará a través de:
- Comunicación
- Sentimientos y emociones
- Desarrollo moral.